5/05/2012

Soterrado y otras perversiones

He estado considerando el asunto del soterrado de los cables en el área bancaria de la ciudad; en principio una idea estéticamente acertada pero cuyo costo el gobierno quiere que los ciudadanos -e inclusive aquellos que ni siquiera en ella viven- tendrían que financiar por medio de un impuesto.

Ciertamente yo no me opongo a este tipo de ideas PERO cuando algo así es propuesto, lo lógico es que quien se beneficie directamente (la electricidad y la telefonía ya no son públicas) sea quien lo sufrague, pero es claro que el gobierno actual, ampliamente conocido por su  mano floja quiera cargarnos a todos un proyecto que ni siquiera tiene una finalización manifiesta, a menos que sea soterrar todo el país...

De cualquier manera hay quienes apoyan la idea y luchan por su implantación a capa y espada; es así como encontré a algunos que señalan que el soterrado sería ATRACTIVO A LOS TURISTAS.

Es de suponer que quienes afirman algo así son personas "de mundo", que en sus viajes han explorado este -sinceramente para mi- desconocido mundo de la distribución y ordenamiento subterraneo de líneas de poder y comunicaciones, posiblemente me imagino, babeandose de gusto ante la logística y costos de este tipo de proyectos en ese envidiable primer mundo.

Me doy cuenta entonces que en mi pobre viajar no he siquiera imaginado las posibilidades y placeres de la espeleología urbana, concentrándome en ridículas aficiones como la visita a restaurantes, museos, teatros o conciertos. 

Afortunadamente en Panamá la inversión estatal en estas nimiedades es mínima o inexistente lo cual es una ventaja si queremos dedicar recursos a satisfacer las necesidades de ese turista y porqué no, nacional, que de una manera ballardiana obtiene una gratificación tecno-erótica de solo pensar en esos cables que corren invisibles bajo sus pies y no ocupa su mente en cosas como la difusion cultural, el mejoramiento de la educación, el desarrollo sostenible y apoyo al sector agrario, etc, bla, bla, bla.

Elaborate burial customs are a sure sign of decadence.” ― J.G. Ballard




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