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5/16/2012

El Decalogo de la enseñanza de Bertrand Russell

1. No se sienta absolutamente seguro de nada.
2. No piense que vale la pena proseguir a la vez que oculta la evidencia, porque la evidencia seguramente saldrá a la luz.
3. Nunca trate de desalentar el pensamiento si esta seguro de querer triunfar.
4. Cuando encuentre oposición, aún cuando venga de su esposo o hijos, esmerece en superarla por medio del argumento y no por autoridad, porque una victoria dependiente de la autoridad es irreal e ilusoria.
5. No respete la autoridad de otros, porque siempre encontrará autoridades contrarias.
6. No use el poder para suprimir opiniones que crea perniciosas, porque si lo haces, las opiniones te suprimirán.
7. No tema tener opiniones excéntricas, porque cada opinión actual aceptada, una vez su excéntrica.
8. Encuentre más placer en la disidencia inteligente que en la concordancia pasiva, porque si usted valora como debe la inteligencia, esta implica un concordancia mayor que la segunda.
9. Sea escrupulosamente honesto, aún si la verdad es inconveniente, porque es más inconveniente cuando tratas de esconderla.
10. No sientas envidia por la felicidad de aquellos que viven en un paraíso de tontos, porque solo un tonto pensaría que aquello es felicidad.

Comentario:
Encuentro gran afinidad en la primera regla, es claro que solo la mente crítica puede ayudar a dilucidar la verdad tras todas las cosas; aunque esta sea dolorosa o contradictoria.  Es la verdad lo que al final importa, y su luz.  Creo que las demás surgen de la primera y varias de ellas tienen que ver con la supresión del ego como fuente de resistencia a la busqueda de conocimiento completo, uno que no tiene que ver autoridades y los poderes, ambos pasajeros e inútiles. 

9/22/2009

Zanahorias

La idea del panameño fiestero, feliciano, es ya parte del makeup cultural del paìs y tal vez por ello la reticencia de muchos para apoyar las leyes zanahoria que buscan restringir los horarios de las discotecas y bares. El epíteto de zanahoria es colombiano y sirve para identificar-denigrar a las personas "sanas". De los dientes para afuera declaramos que son necesarias para evitar los accidentes y el crimen, pero privadamente no queremos que se nos califique de santurrones.

Uno de los argumentos en contra dice que la ley provocaría que los extranjeros dejarían de ver a Panamá como un destino friendly, ya que estos santos beodos no pueden concebir un mundo donde no pueda departir con los amigos a las 4am sin un trago en la mano. Los empresarios-slash-expededores son los primeros en arremeter y molestos se preguntan: ¿Dónde jugarán los niños? perdón, ¿dónde podrá el cliente ir a embotar sus sentidos y llenar nuestros bolsillos si no es dentro del ambiente protegido y hospitalario del bar? ¿Qué clase de gobernantes inconscientes pretenden que el ciudadano responsable haga un día de semana a las 3am?

En cualquier momento de la historia hay grandes y pequeños jugadores, cada uno jalando o siendo arrastrado por los intereses que mueven el país, lo cual nos hace plantearnos la interrogante de cuál es ese Panamá que queremos. Es innegable que la carencias culturales prevalentes son la causa de los males sociales que nos aquejan, el compromiso de los gobiernos debe ser siempre en pos de crear condiciones beneficiosas para el florecimiento de los valores, no su detrimento.

En este sentido, pienso que la política turística -por llamarlo de alguna manera- no puede ser diferente que la nacional y no por el vil metal tengamos que comprometer la salud física y mental de panameños o extranjeros. Si la actual discusión por aumentar los impuestos al tabaco es indicativa, las restricciones son consonas con la búsqueda de un país más "sano".

Finalmente, es SABER que país queremos lo que nos diría que país hay que promocionar, sea para nacionales o extranjeros; mientras veía un anuncio turístico colombiano en CNN, se enfatizaban las bondades del país, no sus problemas, igual ocurre con Costa Rica, sinónimo de ecoturismo. Mientras tanto es un secreto a voces que muchos extranjeros ven a Panamá como un destino de turismo sexual y donde es fácil conseguir estupefacientes. Pregunto, ¿a qué tipo de personas queremos abrir las puertas de nuestra casa?

Es cierto, mi opinión va en contra de la corriente, pero me apego a la máxima de Russell:
No temas defender una opinión excéntrica, pues todas las opiniones que hoy se aceptan, lo fueron en su día.