9/22/2009

Zanahorias

La idea del panameño fiestero, feliciano, es ya parte del makeup cultural del paìs y tal vez por ello la reticencia de muchos para apoyar las leyes zanahoria que buscan restringir los horarios de las discotecas y bares. El epíteto de zanahoria es colombiano y sirve para identificar-denigrar a las personas "sanas". De los dientes para afuera declaramos que son necesarias para evitar los accidentes y el crimen, pero privadamente no queremos que se nos califique de santurrones.

Uno de los argumentos en contra dice que la ley provocaría que los extranjeros dejarían de ver a Panamá como un destino friendly, ya que estos santos beodos no pueden concebir un mundo donde no pueda departir con los amigos a las 4am sin un trago en la mano. Los empresarios-slash-expededores son los primeros en arremeter y molestos se preguntan: ¿Dónde jugarán los niños? perdón, ¿dónde podrá el cliente ir a embotar sus sentidos y llenar nuestros bolsillos si no es dentro del ambiente protegido y hospitalario del bar? ¿Qué clase de gobernantes inconscientes pretenden que el ciudadano responsable haga un día de semana a las 3am?

En cualquier momento de la historia hay grandes y pequeños jugadores, cada uno jalando o siendo arrastrado por los intereses que mueven el país, lo cual nos hace plantearnos la interrogante de cuál es ese Panamá que queremos. Es innegable que la carencias culturales prevalentes son la causa de los males sociales que nos aquejan, el compromiso de los gobiernos debe ser siempre en pos de crear condiciones beneficiosas para el florecimiento de los valores, no su detrimento.

En este sentido, pienso que la política turística -por llamarlo de alguna manera- no puede ser diferente que la nacional y no por el vil metal tengamos que comprometer la salud física y mental de panameños o extranjeros. Si la actual discusión por aumentar los impuestos al tabaco es indicativa, las restricciones son consonas con la búsqueda de un país más "sano".

Finalmente, es SABER que país queremos lo que nos diría que país hay que promocionar, sea para nacionales o extranjeros; mientras veía un anuncio turístico colombiano en CNN, se enfatizaban las bondades del país, no sus problemas, igual ocurre con Costa Rica, sinónimo de ecoturismo. Mientras tanto es un secreto a voces que muchos extranjeros ven a Panamá como un destino de turismo sexual y donde es fácil conseguir estupefacientes. Pregunto, ¿a qué tipo de personas queremos abrir las puertas de nuestra casa?

Es cierto, mi opinión va en contra de la corriente, pero me apego a la máxima de Russell:
No temas defender una opinión excéntrica, pues todas las opiniones que hoy se aceptan, lo fueron en su día.
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