9/08/2008

El discreto encanto de la dictadura

A mi parecer, una gran cantidad de panameños optarían por revivir los tiempos de la autocracia, si se les presentase la oportunidad de escoger un gobierno liderado por una figura que enfilara los destinos del país con una firmeza atribuible más a la incuestionabilidad de las decisiones militares que al planeamiento o el consenso democrático. Las opciones, acepto, son binarias, pero los resultados son los mismos; el componente emocional, la esperanza en un mesías, nubla por completo nuestro juicio político.
Este triste legado es un resabio no solo de la dictadura militar propiamente dicha sino también de los excesos y espantos "en democracia" que se vienen gastando los líderes latinoamericanos mientras que vamos creciendo hacia alguna nebulosa idea de nación. Líderes que en su apogeo cosecharon más de lo que sembraron, dejando un legado de división e ilusiorio progreso. A veces me pregunto si alguien en España se estará riendo cada vez que nos tropezamos y pensará: bonita independencia.

Sinceramente veo muy lejos el día en que maduremos y nos hagamos realmente responsables por escojer mejor nuestros gobernantes; la costumbre -el vicio-, que es dejar que otros piensen por nosotros parece ya parte de nuestro ADN. Luego esta el no planear más allá de la siguiente elección y finalmente, la adormilada comodidad que representa mantener el status quo.

Nos gusta asi.

"Arranca al hombre de sus circunstancias externas, y aquello que quede, sólo eso es el hombre" - Johann G. Seume





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