11/03/2009

Patria: ¿Realidad o Canción Popular?

La Prensa de hoy nos trae un artículo titulado "¿Fervor Pátrio?" donde se plasman varias opiniones sobre el por qué de su progresivo decaimiento y como muchos utilizan los días libres para hacer cualquier cosa excepto conmemorar a la patria.

Aunque concuerdo con los puntos expuestos, la falta de énfasis sobre su importancia a nivel escolar y gubernamental, yo agregaría la inversión generalizada de valores morales y éticos y de como al ser socavados se lesiona la estructura misma de la sociedad. Siendo así, ¿qué tanto más podría pensarse sobre la familia o la nación?


De chico sacabamos a la acera (pues viviamos en San Felipe) las seis sillas del comedor para presenciar los desfiles y de esta manera inconspicua se transmitia generacionalmente la costumbre y el aprecio por la celebración. Esto se ha perdido en la medida en que los colegios han buscado pasar el trámite del desfile lo más pronto posible, se politizan las manifestaciones, aumenta la inseguridad y claro, sin que se subraye el cómo y por qué de las fechas, lo que diferencia entre el gesto vacío y la ceremonia. Es como el que por primera vez va a misa, sin conocer el fondo simbólico, todo le parecerá extraño, imcomprensible.

Anoche, mientras que los DJ's gritaban a todo lo que el volumen les permitía una variación de sus arengas carnestolendicas, estos temas daban vueltas en mi cabeza y me pregunté por qué yo mismo he perdido la costumbre de siquiera ver a mi colegio desfilar.

Tal vez es que nuestra historia no alberga episodios épicos, algo que estimule nuestra imaginación; las dianas no nos recuerdan alguna defensa triunfadora, ni los tambores batallas repletas de héroes y mártires. Todo lo contrario, detalles turbios, poco inspiradores, de nuestra corta vivencia como país, donde todo acto y decisión relevante parece surgida de una negociación bajo mesa de los poderes económicos, y no necesariamente son el producto del altruísmo o amor a la pátria de nuestros próceres, parecen acecharnos desde el pasado y dar forma a eso que llamamos el Panameño actual.

Quisiera que mi reflexión terminase de forma positiva, pero es este mensaje lo que verdaderamente refleja mi sentir y en ello no puedo más que ser sincero, en virtud lo antes expuesto, si es que hemos de encontrar una respuesta al problema existencial que nos aqueja como sociedad.


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