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10/31/2008

Una ley sin valor

Mientras más lo pienso, menos sensato me parece regalarle la responsabilidad de la orientación en materia de sexualidad y reproducción de nuestros hijos a un burócrata. Esta función tiene que ser asumida por los padres ya que ni los proponentes de la ley ni los que la adversan han podido manejar de forma efectiva los problemas que enfrentan tanto jóvenes como adultos, a falta de no solo una educación científica en el tema, sino más importante, en valores.

Es la fractura de la base de la sociedad la que exacerba las consecuencias de una conducta que siempre ha existido; lo que los proponentes buscan es minimizar las estadísticas con folletos, latex y pastillas, la iglesia quiere tapar con un dedo el sol. Al final se aprobará una ley que, dada las actitudes y creencias prevalentes, no valdrá el papel donde se imprima.





9/11/2008

La gota que derrama el vaso

"...el radicalismo generalmente prospera en la brecha entre el incremento de las expectativas y la disminución de oportunidades. Esto es especialmente cierto cuando la población es joven, inactiva y esta aburrida, donde el arte es empobrecido, donde el entretenimiento - cine, teatro, la música - esta politizado o por completo ausente..."
Lawrence Wright, The Looming Tower, Knopf, 2006

La cita proviene de un libro que relata como Al Qaeda, apelando a ideales heroicos y glorificando la figura del martir, reclutaba a los jóvenes en los 80's. La falta de oportunidades y la poca participación del individuo común en la vida nacional son campo fértil para la insatisfacción, donde la presión generada busca salida, con las conocidas consecuencias.

Sin embargo esta situación no es monopolio del medio oriente, como los medios y muchos políticos nos quieren hacer pensar. Observemos nuestro entorno socioeconómico y encontraremos paralelos importantes; los hombres no somos tan diferentes unos de otros, nuestras aspiraciones y deseos pueden ser manipulados. Más que la observacia en otros, el análisis debe enfocarse en nosotros mismos, para no conventirnos en victimas ni victimarios. La educación en valores es fundamental porque pule al ser humano y lo hace menos suseptible a las circunstancias, que como las mareas, son muchas. El Hombre como tal, debe aspirar a más y serlo.