El reportaje de Yahoo nos dice: "Bruno Giberti, del departamento de arquitectura de la Universidad Politécnica de California, dijo que el proyecto es típico de lo que en la actualidad ha sido producido en muchas ciudades que desean mostrar su afluencia económica, construyendo edificios gigantescos cuya escala no se relaciona con nada a su alrededor".
Inmediatamente relacioné este comentario con la situación de nuestro Panamá; con cada nueva torre "clavada" a fuerza en medio de barrios, se crea una dicotomía arquitectónica y de valorización de propiedad que presiona a los residentes a vender y emigrar. Un ejemplo claro es la ola de torres que se extiende desde Paitilla; a su paso ha arrasado con todas las edificaciones no compatibles con sus moles y lujos, inclusive amenazando con reformar el área comprendida entre El Mercado del Marísco y la Plaza Cinco de Mayo, aún poblada por una clase humilde y nodo de tránsito y comercio. Al parecer, lo céntrico, la vista al mar y los supuestos beneficios de la Cinta Costera se han convertido en privilegios de pocos.
Por supuesto, todo esto se realiza a paciencia de la población y en nombre de un progreso que es más imagen que substancia.
"Uno no avanza las habilidades natatorias de los patos tirando sus huevos al agua" - Eduard Douwes Dekker
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