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7/25/2011

Una escalera eléctrica para Las Bóvedas

1.
Hace ya once años que visité Atenas, pero esta aún fresca en mi mente la siguiente escena:  el bus que me recogió en el hotel nos llevó hasta los pies de la Acrópolis; la vi entonces desde un ángulo que no muestran las fotos de los libros y folletos, es una loma medianamente alta en medio de la ciudad punteada por algunos arbustos y rocas que marcan el camino hacia los Propileos.  Tras una breve explicación sobre el origen y función de la alta ciudad, los grupos suben unos metros más por la esplanada hasta la sombra del Partenón, su joya principal.  Y aquí esta como dice mi mamá, "el pegue de la cosa".
Mire ud lector, que estaba no solo yo, sino todo mi grupo, apeñuscados frente al guia, el único en español de los que habiamos llegado esa soleada mañana, absorbiendo información y exhalando emociones, de esas que surgen cuando el viajero siente en sus huesos:  estoy aquí(!), escuchando sobre Fidias y pensando "Aqui donde estoy parado, Pericles también estuvo"... cuando un joven señor, de rolliza complexión interrumpe la explicación con la siguiente pregunta:  "Oiga, ¿no han pensado instalar unas escaleras eléctricas?  La cuesta es muy empinada".
Tras un par de segundos, la señora del pañuelo masculla:  ¿Cómo se le ocurre?  y así otras voces se levantan en protesta.  Finalmente y para cortar el debate, el guia dedica unos minutos a explicarnos algo que me había llamado la atención previamente más no sabia su porqué:  El piso de casi toda la Acrópolis es bastante liso, resbaladizo, ya que la acción del agua y los miles de visitantes que han pisado el mármol lo han pulido de tal manera que inclusive es peligroso si no se tiene cuidado.  Si esta acción ha producido tal erosión, ¿cuánto más una intrusión como la sugerida?  Luego nos habló de la necesidad de mantener el aspecto y ambiente del lugar, donde inclusive las restauraciones se realizan con los materiales y técnicas lo más apegados a su forma original, porque no se preserva cualquier cosa sino un pedazo la historia, la civilización humana.
Dijo entonces el quejoso:  Bien, bien.  Ya entendíPero es algo lógico, sería mas fácil que llegasen más turistas...
Los demás decidimos ignorarlo. 

2.
De vuelta a nuestra realidad, nos toca vivir algo similar con el Casco Viejo y la Cinta Impositiva.  Allí esta el barrio donde viví 30 años, en los cuales me tocó ser beneficiario y victima de la idea del gobierno sobre el remozamiento y mejoras del baluarte de nuestra nacionalidad:  pintaron la fachada principal de las casas a lo largo de la Avenida 7a, A y B y se robaron unos 100 pies de tubería de cobre con la anuencia de los funcionarios de turno.  Y eso fue todo, el maquillaje corrector estaba aplicado; de alguna manera estaban allí los miles o millones en mejoras, debiamos estar felices o bien, eramos unos malagradecidos.

3.
Ahora la CC3 se nos vende como la solución a los problemas del Casco, diciéndonos que esta traerá un mejor acceso y turistas por carretadas a sus mal cuidadas calles y edificios donde alternan el lujo y la pobreza, de "ricachones egoístas" (aunque si son buenos cuando pagan impuestos y restauran) e "invasores sinverguenzas" (pero que le insuflan autenticidad y espíritu de comunidad al barrio, haciendo de él más que un tablado/foodcourt/bar/fondo para anuncios de cerveza) algo que no podría hacerse de otra manera porque todos sabemos que lo mejor para un lugar como este, que debería preservarse y ponderarse en su valor intrínseco, es meterle una carretera de 4 o 6 carriles hasta sus murallas.  "What could possibly go wrong?"  Bueno, ahi esta Panamá La Vieja, con una calle por el medio de sus ruinosas ruinas y verdes campos de fútbol.  El éxito esta asegurado.

4.
El gobierno -el presidente y sus yes men-  es como el gordito de Atenas, pero uno que ya compró e instalará la escalera eléctrica porque lo que los demás pensemos no importa,  se imaginan que todos los que nos quejamos somos unos hipócritas y que al final disfrutaremos con dientes pelados como se transtocan y devaluan los elementos de la historia viva del país. 
El Casco es lo que es por su semi-aislamiento, por la altura de sus edificios, lo estrecho de sus calles, todas sus iglesias, porque uno puede parase en la muralla de las Bóvedas e imaginarse lo que fue ser un vigía en la espera de los piratas, pensar que tal vez lo último que escuchó Victoriano Lorenzo fue las gaviotas y el mar...  Rodeemos esto con un volumen alto de vehiculos y simplemente deja de ser.
El contexto es todo, pero esta abstracción no cabe en sus cabezas.  No se les puede transmitir, porque el que tiene un martillo todo le parece un clavo.

5.
Hemos, me temo, confundido poder con grandeza - Stewart I. Udall

6/05/2010

Dia Mundial del Medio Ambiente

Ahora que el otrora lote baldio de calle 50 esta siendo preparado para levantar alguna mole de concreto, nos hace pensar que muchas veces aprendemos por diferencia. Asumimos que las cosas van a estar siempre alli, pero en el caso de la "cubierta verde" de la ciudad, es hoy más natural que se encuentre en franca decadencia por la acción o la inacción de quienes ven en ella un estorbo o simplemente no les importa.
Dicho espacio me comunica una sensación de un gran cielo abierto, no uno cercado por edificios; un respiro que pronto desaparecerá, algo verde y azul que deberíamos preservar.

Conociendo a los árboles, entiendo el significado de la paciencia. Conociento la hierba, puedo apreciar la persistencia - Hal Borland

10/21/2009

Desviacion de la norma


La ciudad no es solo un conjunto de edificios y calles, gentes que van y vienen, también es el resultado de todo lo que de ella y por ella hemos ideado. Es un concepto dinámico, plástico, que refleja nuestros gustos y quereres, un hogar con rincones de opulencia, grietas populadas por el musgo y alguna silla que todos queremos usar, pero no compartir.

Es así como los que nos interesa que la ciudad sea un lugar digno, cómodo, bonito y amigable para vivir, nos angustia la cantidad de cambios sin rumbo que se introducen día a día sin que los que deberían evaluarlos bajo criterios de urbanísmo y con una pizca de razón, hagan lo que les corresponde, lo que por obligación y necesidad propia se requiere.

Me encuentro así con muchas personas que desde un lado de la cerca u otro no terminan nunca de entender que una convivencia satisfactoria demanda el respeto por el espacio propio y ajeno, uno que -en el caso de la ciudad- se base en la armonía de las formas y volúmenes, estilos y densidades, algo más que el pristino modelo de tres dimensiones de una revista, que omite digitalmente cualquier vestigio de un vecino o naturaleza, en esta ciudad construída sobre un hilo frente al mar.


La planificación es un concepto que parece no concordar con nuestro carácter, queremos todo para ayer, y ese ayer esta ya viejo y gastado, listo para se desechado sin miramientos ni nostalgia.  Es ese condenar lo antiguo como inoperante sin intentar reconocer en él sus valores y ventajas lo que a la vez nos condena a sufrir las consecuencias de copiar modelos poco viables a nuestro entorno y economía, para luego lamentar y culpar a otros por nuestra falta de visión.

Me he dado cuenta así que muchos esfuerzos de conservación dan al traste por esta filosofía, que no es casualidad sino producto directo de la sociedad de consumo; se lucha mucho pero no entendemos porqué a nadie parece importarle en demasía.  Ya se han movido a lo siguiente.  ¿Qué más da?





Le escribí a alguien sobre este tema, diciéndole que si algún día logramos entender lo que se ha perdido y como construir una mejor ciudad, esta sabiduría no nos llegará de la nada, sino que involucrará una buena medida de dolor.  Espero que no sea entonces demasiado tarde para tolerarlo y volver a amar.

Sin desviación de la norma, el progreso es imposible -Frank Zappa

Todas las imágenes por el conglomerado artístico EBoy.

11/11/2008

Obeliscos para gente común

Leyendo el articulo Offshoring Audacity de Geoff Manaugh en el BLDGBLOG, donde trata el tema de como la innovacion arquitectónica se ha mudado del Oeste hacia Medio Oriente y China, nos lleva a reflexionar sobre las supuestas bondades de tal desarrollo; A saber que Dubai se autopromociona como un destino turistico y de negocios, que aprovecharía las modernas estructuras y facilidades en un medio que hasta hace poco era considerado hostil, pero que en realidad resulta poco práctico dada la sobrepoblación de edificaciones, los costos de los servicios y una pantanosa conmutación.
Lo que observamos es un reflejo de las ambiciones de otros, basadas en necesidades creadas -no reales, no realístas-, ciertamente la función dicta la forma, pero donde ambas estan vacías. Me explico: el ritmo tecnológico nos lleva a la movilidad del trabajador de oficina, la telepresencia disminuye los costos de operación y administración de edificios; ¿qué tan necesario es habitar estos costosos edificios?
El otro "punto de venta" es la atraccion turística; lo cual me hace pensar en el Arco del Triunfo, las Pirámides de Egipto y otros monumentos, ¿acaso no sería más fácil o rentable construir obeliscos que cumplan la misma función?
La exposición de Manaugh se centra sobre la caracterización de que este tipo de arquitectura no es realmente futurista y que aquellos que idearon estos espacios han confundido lo audaz por lo excesivo o inclusive, monstruoso.
La conciencia ecológica y la conservación no es una moda, debe ser parte de la nuestro diario vivir para alcanzar un futuro "vivible", por naturaleza opuesto a la vacua ostentación. Un modo más consono de conexistencia con la Naturaleza.

8/22/2008

Ciudades para vivir

En la revista City Journal de este mes, aparece un artículo de Roger Scruton titulado Cities for Living (Ciudades para vivir) del cual extraigo su opinión sobre lo que hace de París una ciudad "vivible" y su contraste con los desastres urbanísticos de América:

...Pero el americano que deja las rutas prescritas por los Ministerios de Turismo rápidamente se da cuenta que París es milagroso, en gran medida porque los arquitectos modernos no han podido tener en sus manos sobre en ella. En otros lugares, las ciudades europeas están siguiendo el camino de las ciudades de América: oficinas de gran altura en el centro, rodeado en primer lugar por un anillo de abandono y luego de los suburbios, para que los que trabajan en la ciudad puedan huir al final de la día. Es cierto que en Europa nada se compara con el vandalismo que los modernistas han causado en Buffalo, Tampa o Minneapolis (para tomar tres ejemplos de ciudades de América que me causan un dolor particular). Sin embargo, el mismo desastre moral está empezando a afligirnos -el desastre de las ciudades en las que nadie desea vivir, donde los espacios públicos son vandalizados y espacios privados se amurallan...

El artículo menciona otras fallas de la visión modernista: la frialdad de sus formas, lo limitado de su lenguaje arquitectónico, el alto consumo de energía y su falta de relación con otras edificaciones colindantes, todo lo cual se traduce en que el hombre se sienta alienado en un espacio que se supone debería alentar un sentido de comunidad (por la forzada confluencia humana) pero en realidad esta limitado por la función y lo opresivo de sus masivos volúmenes.

Esta percepción la relaciono con mi área de trabajo en Calle 50; al mediodía el edificio del Banco General se convierte en un prisma de espejos que amenaza con incinerar al transeúnte, a la vez que el área "pública" a sus pies es un riesgo dado los "vivos" que la utilizan como estacionamiento o para burlar el semáforo. En contraste, el solitario chalet de la Academia de la Lengua Panameña un par de cuadras más allá se convierte en un oasis donde descansan mis ojos cuando voy de regreso a casa: cuidado jardín frontal, refrescantes colores, líneas y formas más acordes a una ciudad para vivir.

7/18/2008

De Pirámides y Túneles

La "resurrección" del que algunos han calificado como "el peor edificio del mundo", el Hotel Ryugyong en Corea del Norte, por parte de un consorcio egipcio me ha llamado la atención porque después de 16 años de abandono y un consenso de expertos sobre su pobre estado estructural y desafortunado diseño, observamos que todavía hay gente dispuesta a invertir -2 billones de dólares- para tratar de salvar algo que se pensaba debía ser demolido.




El reportaje de Yahoo nos dice: "Bruno Giberti, del departamento de arquitectura de la Universidad Politécnica de California, dijo que el proyecto es típico de lo que en la actualidad ha sido producido en muchas ciudades que desean mostrar su afluencia económica, construyendo edificios gigantescos cuya escala no se relaciona con nada a su alrededor".


Inmediatamente relacioné este comentario con la situación de nuestro Panamá; con cada nueva torre "clavada" a fuerza en medio de barrios, se crea una dicotomía arquitectónica y de valorización de propiedad que presiona a los residentes a vender y emigrar. Un ejemplo claro es la ola de torres que se extiende desde Paitilla; a su paso ha arrasado con todas las edificaciones no compatibles con sus moles y lujos, inclusive amenazando con reformar el área comprendida entre El Mercado del Marísco y la Plaza Cinco de Mayo, aún poblada por una clase humilde y nodo de tránsito y comercio. Al parecer, lo céntrico, la vista al mar y los supuestos beneficios de la Cinta Costera se han convertido en privilegios de pocos.


Y hablando sobre el Mercado del Marisco... el gobierno nos ha sorprendido con la noticia de que pretende construir un túnel que empezaría en dicho lugar y terminaría en la Avenida de los Poetas, Barraza. ¿Acaso no pondría en peligro las estructuras del Casco Viejo? ¿Qué costo -no justificable dada nuestra situación económica- tendría? ¿A quién exactamente beneficiaría tal proyecto? Será que se desea evitar el contacto entre los pobres y los residentes de PanamaMarina, Amador o el futuro megaproyecto en la antigua base militar de Rodman?

Por supuesto, todo esto se realiza a paciencia de la población y en nombre de un progreso que es más imagen que substancia.



"Uno no avanza las habilidades natatorias de los patos tirando sus huevos al agua" - Eduard Douwes Dekker










4/23/2008

Dos astillas en la cinta


La ley es clara, si las construcciones a la orilla de la Avenida Balboa obstruyen la ampliación vial deben ser removidas porque el interés de la mayoría debe prevalecer sobre el privado y agrego, porque lo dicta el sentido común. El Hotel Mirarama y el Club de Yates y Pesca son errores urbanísticos que se permitieron a costilla de nuestra mal llamada tolerancia, se apropian de un espacio público, complicarán y encarecerán los costos de la Cinta Costera más allá del debatible mérito e implicaciones económicas que su eliminación traería.

Es cierto, en el caso del Hotel Miramar los costos serían muy elevados (demoler el Club y transladarlo a otro lado es mucho más sencillo), pero a la larga toda la ciudad y sus habitantes requieren utilizar este espacio por las razones de vialidad presente y futura, además el dinero malgastado en rodear y segregar estos espacios bien podría invertirse en más obras públicas o necesarios mantenimientos; esta debería ser suficiente razón para despejar el horizonte de estos monumentos al juega vivo y la miopía.

Asi es mi Panamá.

4/15/2008

Panama: urbanismo aleatorio

Una de las causas del caos urbano, es la forma en que el trazado de la ciudad (propuesto en su momento por Belisario Porras en la llamada la Exposición y luego Calidonia) se fue dejando de lado en la medida en que se perdió el interés en planificar su crecimiento, abandonándose en manos del libre albedrío, ese dejar hacer que tristemente nos caracteriza.

Al escuchar las ponencias del Foro -Una Ciudad para Vivir- constatamos que su "distribución" lineal se debe a los límites impuestos por la antigua zona del canal y la bahía, y como sus áreas más pobladas se encuentran en sus extremos: Arraiján y San Miguelito, mientras que las principales vías alimentan un sistema cuyo objetivo es la influencia y afluencia vehicular hacia el centro de la ciudad. Los corredores no hacen más que agregar flujos adicionales, sin una comunicación directa.

En ese sentido, se observa -en mi opinión- la falla principal del sistema: la concentración de las áreas productivas en un espacio saturado, situación exacerbada por el boom de la construcción, sin que se haya proyectado una granularidad o fragmentación hacia la periferia que distribuyese las cargas lógicamente, a modo de evitar largos translados y congestiones.

Los estudios y soluciones propuestas por la Dirección Nacional de Transito y Transporte Terrestre se apropian de carriles (bus articulado) o agregan "pisos" a calles y avenidas, sea en la forma de trenes ligeros ($) o un metro ($$$), y dado los montos de inversión que el gobierno esta dispuesto destinar a este tipo de proyecto (léase con ironía), es claro que estos no implementarán durante el transcurso de nuestras vidas o de hacerse, constituirán algún tipo de improvisación electorera.

Lo óptimo sería transladar algo de las oficinas hacia áreas alternas, al igual que desarrollar polígonos industriales o callcenters en las antiguas bases militares (Howard y Rodman) en vez de subutilizarlas como urbanizaciones de lujo. La descentralización de las actividades impulsaría el desarrollo urbano perisférico, contribuiría a una mejor distribución de las riquezas y ayudaría a crear COMUNIDADES, es decir, un ambiente social que propicie la convivencia humana.







1/24/2008

Verde Viento

Aún en el espíritu de los post anteriores, no navideño sino verde clorofila, he estado meditando sobre los tipos de proyectos urbanísticos que se promueven en nuestro Panamá. Ciertamente para que un proyecto se dé tiene que crearse un interés, una necesidad, basada en las características y beneficios esperados. Si leemos cualquiera de los anuncios publicitarios donde se muestran las bondades de los altisonantes edificios, podemos observar ciertos elementos repetitivos como lo son:
  • Privilegiadas vistas a la bahía (contaminada) o parques (que ellos mismos amenazan con absorver o destruir) y playas (que son públicas, bueno, eran).
  • Acceso expedito a principales avenidas (que ahogan con una afluencia no acorde el tipo de zonificación y ancho de calles).
  • Estilos arquitectónicos que imitan lo peor de las tendencias (norte)americanas: torres cerradas que apuestan a la dependencia del aire acondicionado y espacios "naturales" cercados e inconexos.
Recordemos pues que este tipo de edificación se ajusta a modelos de alto consumo de energía, sea en su construcción o mantenimiento, desaprovechan las características climáticas del istmo y no conviven con lo natural, sino que le roban espacio. Recordemos también que sus promotores mencionan a Panamá como un paraíso natural, uno que podemos ver a los márgenes de dichos folletos, encapsulado entre un par de arbolitos LEGO que les rodean, solo sirven para preguntarnos como es posible -estando la ciudad esta en pleno boom de la construcción- que las torres se alzen en solitaria grandeza, cual largo cabello en la calva de Homero Simpson.

Por supuesto, todo esto se da con la abierta complicidad de las autoridades, arquitectos que dicen que la ciudad no necesita parques (para eso ya están los malls) y peor, de nosotros mismos, que tanto nos llenamos la boca de nacionalismo y lucha por la soberanía del terruño patrio, pero estamos dispuestos a regalar el país a cambio de una apariencia de modernidad. Casos de estudio: el edificio Trump y la megabandera en Veracruz, dos Dubai-sismos me-too de segunda.

Pero, volviendo al otro verde, se deberían favorecer proyectos que realmente se integrasen con el ambiente; como el de la izquierda, ideado por Reinier de Jong, donde inclusive se podría sembrar un árbol en la terraza, devolviendo algo de lo robado (muchos edificios se levantan donde antes existía un chalet con patio) ,mejorando el balance del ecosistema. Esto atraería inversionístas inteligentes, esos que encuentran atractivo un estilo de vida cónsono con el bienestar del planeta.

Ideas como esta reconocen y reconcilian al Hombre con el entorno natural en una visión a largo plazo, acorde con un país que se vende como protector de su biodiversidad.

Por último se me ocurre que nos vendría bien una suerte de Discresión Arquitectónica, algo así como una filosofía o método que nos proteja de la ostentación inútil sin sacrificar la comodidad o la calidad de vida. El bling-bling es perecedero, pero el concreto tiene para rato. Discresión. Piénselo.

8/21/2007

Cuando el proyecto reemplaza a la planeación

El International Herald Tribune publica en su edición del día 20 un artículo titulado "Architects aren't ready for an urbanized planet" donde se aborda el problema de la falta de planeamiento urbano en los países en desarrollo, señalando como una de sus causas la aplicación de modelos del primer mundo sobre el tercero:

"Much of the urban growth of the 21st century is taking place in the developing world, but many of the theories of how cities function remain rooted in the developed world," -Ananya Roy

Uno de los entrevistados hace la siguiente observación sobre los efectos sociales de una ciudad que amurallada se percibe como insegura:

"If the present trends continue," said Hasan, "the rich-poor divide will worsen, evictions will increase and a sense of exclusion will grow stronger, with not only the poor but also the rich living in ghettos, the rich surrounded by armed guards and security systems."

Planeamiento es la palabra clave, en vez de atacar las raíces de los problemas sociales, como lo es el desempleo, se iguala con la inseguridad y el crimen, penalizando y segregando la población no pudiente: la estigmatización de la pobreza.

8/16/2007

Elegía para dos

La revista Wired presenta en su columna "El Ludita" una familiar perspectiva del desarrollo inmobiliario en la ciudad de San Francisco, analizando las consecuencias de la futura construcción de rascacielos y su impacto en la sociedad y economía del lugar.

Pienso que podemos encontrar muchos paralelos con nuestra ciudad, su reducida extensión, su confluencia racial, los intereses en conflicto y tal vez lo más importante aunque no evidente: la falta de voluntad y visión para entender que la ciudad -o el país- requiere mucho más para avanzar que la simple apariencia de progreso.

8/08/2007

Especulación Pre-Inmobiliaria

Hace un par de semanas me enteré que el área de los colegios en la Vía Israel ya está en franco trámite para ser ofrecida para "desarrollo inmobiliario" a la vez que se concrete la mudanza de dichos planteles o bien, la absorción de sus estudiantes en colegios más cerca de sus residencias (y el que ya vive cerca de estos, ¿qué?).
Se me ocurrió en el momento una idea: que tal si esta considerable extensión de terreno se destinase a edificaciones al alcance de la clase media aprovechando -de ser posible- el gestionado aumento del techo para los intereses prefenciables?

Imaginemos por un momento un área verde frontal (hacia la vía) de amortiguamiento de ruido, un parque largo para caminar con fuentes y pequeños kioskos. Luego, espacios para estacionamientos (o subterraneo) y finalmente torres de apartamentos de no más de cuatro pisos (y tres o cuatro unidades por piso). ¿Razonable, no?

Aún no sé qué destino final -de seguro ya tienen planeado- los promotores de bienes raíces impongan sobre el área, pero creo que dada la experiencia previa, diferiremos grandemente.

8/05/2007

Ojo que no ve

A diferencia de lo que su brillante superficie muestre, la ciudad de Panamá no es la meca de la arquitectura centroamericana, sino un muestrario de los sueños de los promotores de bienes raíces. Aunque las torres de concreto se multiplican con los meses, sus idílicos paisajes de verdor y solitario destaque solo existen en el papel, donde rodeados de repetidos epítetos apreciativos ponen en duda del lector atento su sustancia, su veracidad.
No me engaño, entiendo que los negocios necesitan y se valen de todos los mecanísmos para convencer al cliente sobre la superioridad de su producto frente al del competidor, pero es también deber del comprador hacerse de la mayor cantidad de información que el brillo y perfección de la imagen no muestra. Es decir:
  • Si el edificio se encuentra en el centro de la ciudad, ¿acaso esta milagrosamente exento de la presión del tráfico que ya de por si ahoga nos ahoga a cualquier hora del día?
  • Si es cierto que la ciudad vive el zenith de una fibre de construcción, ¿no significa esto que la concentración de edificaciones en una misma área hará que la maravillosa vista prometida sea solo la del edificio vecino?
  • Si lo que se quiere emular en nuestra pequeña ciudad es un Miami, ¿Acaso es porque de alguna manera el fiasco que ha resultado ese mal ejemplo se remendó de ayer para hoy?
Al final, no hay peor ciego que quien no quiere ver y -como dice mi madre-, cada uno sabe donde amarra el caballo. Dése usted por enterado. You have been warned.

7/25/2007

Con los ojos cerrados

Como ya se escuchaba en la lista de exalumnos de Colegio Javier, ya parece concretarse la mudanza del plantel a un terreno en las áreas del Canal, aparte de las consideraciones de impacto ecológico y las distancias desde el centro de la ciudad, es mi turno para voltear con nostalgia hacia una de mis memorias más vívidas del Colegio: caminar por sus pasillos y salones de noche, sea por asistir a alguna reunión o misa, graduación o similar. Me explico: cuando uno conoce bien un lugar, lo puede recorrer sin temor en la oscuridad porque alberga en si la familiaridad del hogar.

Esa es mi casa, con sus baldosas y barandas verdes, la pequeña piscina de kinder, el abarrotado patio de los buses, los basureros de malla, los extraños ambientes de sus laboratorios y sus salones con amplias ventanas.

Se me dificulta pensar en el colegio como el sitio futuro de otras edificaciones; siendo mi referente más importante la capilla, como un ancla, amarrando ese pasado compartido que de alguna manera pensé que no podría existir en ningún otro lugar.

6/08/2007

Comprometidos por Panamá

El consenso en un país como el nuestro es difícil de encontrar, las influencias y diferencias culturales aunadas a un alto sentido de la identidad nos hacen campo fértil a una miríada de opiniones defendidas por personas de diferentes estratos socioeconómicos; lo que no varía y nunca debe enflaquecer es nuestro amor por Panamá, reflejado en la concertación de sus fuerzas e intereses.

Como ocurre con otras asociaciones ciudadanas, los esfuerzos que viene realizando la Alianza Pro Ciudad están encaminados a concretar un plan de desarrollo urbano que sea:

  1. Lógico: basado en la consideración de todos los elementos, sus causas y efectos. Resultado de la razón y no de la improvisación.
  2. Humanista: ponderando la necesidad de espacios públicos naturales y no los puramente comerciales. Que tome en cuenta nuestra historia y herencia.
  3. Integral: que ofrezca perspectivas de crecimiento real, sin menoscabo de la Naturaleza o los servicios y que pueda ser aplicado no sólo en la capital sino en el resto del país.

El día domingo se patentizó el apoyo a tales objetivos, cuando la caminata promovida por la Alianza y que contó con la asistencia de los residentes de las áreas que podrían verse perjudicados por la construcción de una planta de clínquer, ambientalistas, urbanistas e inclusive, aquellos preocupados por el tabaquismo, recorrió una de las áreas más afectadas por el actual boom inmobiliario, exigiendo una ciudad que se desarrolle, que crezca, ponderando primero al Hombre antes que al cemento.

Hay que entender que tenemos que defender nuestro patrimonio antes que se pierda, una ciudad que se enorgullecía de su verdor y que esta amenazada por los efectos de la especulación, reglamentaciones laxas y autoridades que sólo se preocupan por los ingresos generados por los impuestos de construcción; intereses mezquinos bajo los cuales otras ciudades han perdido su carácter hospitalario y sobre todo, humano. ¿Cómo pretendemos ofrecerle a un extranjero una ciudad que terminará siendo inhabitable para nosotros?

Si un claro mensaje transmitió la caminata es que existen ciudadanos apasionadamente interesados en que no se destruyan sus valores naturales y culturales a cambio de una barata interpretación de los estándares de vida en otras latitudes, máxime cuando Panamá es sede de un evento de la OEA que busca promover alternativas energéticas volcadas hacia el desarrollo sostenible del área latinoamericana. Dos objetivos que tienen que coexistir si han de prevalecer.

El trabajo de concienciación es constante y un deber del panameño comprometido con el futuro del país. Todavía estamos a tiempo de enderezar el rumbo, entendamos que no es posible avanzar con paso firme sin un plan, una idea clara del Panamá con el que todos podamos soñar.