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8/21/2007

Cuando el proyecto reemplaza a la planeación

El International Herald Tribune publica en su edición del día 20 un artículo titulado "Architects aren't ready for an urbanized planet" donde se aborda el problema de la falta de planeamiento urbano en los países en desarrollo, señalando como una de sus causas la aplicación de modelos del primer mundo sobre el tercero:

"Much of the urban growth of the 21st century is taking place in the developing world, but many of the theories of how cities function remain rooted in the developed world," -Ananya Roy

Uno de los entrevistados hace la siguiente observación sobre los efectos sociales de una ciudad que amurallada se percibe como insegura:

"If the present trends continue," said Hasan, "the rich-poor divide will worsen, evictions will increase and a sense of exclusion will grow stronger, with not only the poor but also the rich living in ghettos, the rich surrounded by armed guards and security systems."

Planeamiento es la palabra clave, en vez de atacar las raíces de los problemas sociales, como lo es el desempleo, se iguala con la inseguridad y el crimen, penalizando y segregando la población no pudiente: la estigmatización de la pobreza.

8/16/2007

Elegía para dos

La revista Wired presenta en su columna "El Ludita" una familiar perspectiva del desarrollo inmobiliario en la ciudad de San Francisco, analizando las consecuencias de la futura construcción de rascacielos y su impacto en la sociedad y economía del lugar.

Pienso que podemos encontrar muchos paralelos con nuestra ciudad, su reducida extensión, su confluencia racial, los intereses en conflicto y tal vez lo más importante aunque no evidente: la falta de voluntad y visión para entender que la ciudad -o el país- requiere mucho más para avanzar que la simple apariencia de progreso.

8/08/2007

Especulación Pre-Inmobiliaria

Hace un par de semanas me enteré que el área de los colegios en la Vía Israel ya está en franco trámite para ser ofrecida para "desarrollo inmobiliario" a la vez que se concrete la mudanza de dichos planteles o bien, la absorción de sus estudiantes en colegios más cerca de sus residencias (y el que ya vive cerca de estos, ¿qué?).
Se me ocurrió en el momento una idea: que tal si esta considerable extensión de terreno se destinase a edificaciones al alcance de la clase media aprovechando -de ser posible- el gestionado aumento del techo para los intereses prefenciables?

Imaginemos por un momento un área verde frontal (hacia la vía) de amortiguamiento de ruido, un parque largo para caminar con fuentes y pequeños kioskos. Luego, espacios para estacionamientos (o subterraneo) y finalmente torres de apartamentos de no más de cuatro pisos (y tres o cuatro unidades por piso). ¿Razonable, no?

Aún no sé qué destino final -de seguro ya tienen planeado- los promotores de bienes raíces impongan sobre el área, pero creo que dada la experiencia previa, diferiremos grandemente.

8/05/2007

Ojo que no ve

A diferencia de lo que su brillante superficie muestre, la ciudad de Panamá no es la meca de la arquitectura centroamericana, sino un muestrario de los sueños de los promotores de bienes raíces. Aunque las torres de concreto se multiplican con los meses, sus idílicos paisajes de verdor y solitario destaque solo existen en el papel, donde rodeados de repetidos epítetos apreciativos ponen en duda del lector atento su sustancia, su veracidad.
No me engaño, entiendo que los negocios necesitan y se valen de todos los mecanísmos para convencer al cliente sobre la superioridad de su producto frente al del competidor, pero es también deber del comprador hacerse de la mayor cantidad de información que el brillo y perfección de la imagen no muestra. Es decir:
  • Si el edificio se encuentra en el centro de la ciudad, ¿acaso esta milagrosamente exento de la presión del tráfico que ya de por si ahoga nos ahoga a cualquier hora del día?
  • Si es cierto que la ciudad vive el zenith de una fibre de construcción, ¿no significa esto que la concentración de edificaciones en una misma área hará que la maravillosa vista prometida sea solo la del edificio vecino?
  • Si lo que se quiere emular en nuestra pequeña ciudad es un Miami, ¿Acaso es porque de alguna manera el fiasco que ha resultado ese mal ejemplo se remendó de ayer para hoy?
Al final, no hay peor ciego que quien no quiere ver y -como dice mi madre-, cada uno sabe donde amarra el caballo. Dése usted por enterado. You have been warned.

6/08/2007

Comprometidos por Panamá

El consenso en un país como el nuestro es difícil de encontrar, las influencias y diferencias culturales aunadas a un alto sentido de la identidad nos hacen campo fértil a una miríada de opiniones defendidas por personas de diferentes estratos socioeconómicos; lo que no varía y nunca debe enflaquecer es nuestro amor por Panamá, reflejado en la concertación de sus fuerzas e intereses.

Como ocurre con otras asociaciones ciudadanas, los esfuerzos que viene realizando la Alianza Pro Ciudad están encaminados a concretar un plan de desarrollo urbano que sea:

  1. Lógico: basado en la consideración de todos los elementos, sus causas y efectos. Resultado de la razón y no de la improvisación.
  2. Humanista: ponderando la necesidad de espacios públicos naturales y no los puramente comerciales. Que tome en cuenta nuestra historia y herencia.
  3. Integral: que ofrezca perspectivas de crecimiento real, sin menoscabo de la Naturaleza o los servicios y que pueda ser aplicado no sólo en la capital sino en el resto del país.

El día domingo se patentizó el apoyo a tales objetivos, cuando la caminata promovida por la Alianza y que contó con la asistencia de los residentes de las áreas que podrían verse perjudicados por la construcción de una planta de clínquer, ambientalistas, urbanistas e inclusive, aquellos preocupados por el tabaquismo, recorrió una de las áreas más afectadas por el actual boom inmobiliario, exigiendo una ciudad que se desarrolle, que crezca, ponderando primero al Hombre antes que al cemento.

Hay que entender que tenemos que defender nuestro patrimonio antes que se pierda, una ciudad que se enorgullecía de su verdor y que esta amenazada por los efectos de la especulación, reglamentaciones laxas y autoridades que sólo se preocupan por los ingresos generados por los impuestos de construcción; intereses mezquinos bajo los cuales otras ciudades han perdido su carácter hospitalario y sobre todo, humano. ¿Cómo pretendemos ofrecerle a un extranjero una ciudad que terminará siendo inhabitable para nosotros?

Si un claro mensaje transmitió la caminata es que existen ciudadanos apasionadamente interesados en que no se destruyan sus valores naturales y culturales a cambio de una barata interpretación de los estándares de vida en otras latitudes, máxime cuando Panamá es sede de un evento de la OEA que busca promover alternativas energéticas volcadas hacia el desarrollo sostenible del área latinoamericana. Dos objetivos que tienen que coexistir si han de prevalecer.

El trabajo de concienciación es constante y un deber del panameño comprometido con el futuro del país. Todavía estamos a tiempo de enderezar el rumbo, entendamos que no es posible avanzar con paso firme sin un plan, una idea clara del Panamá con el que todos podamos soñar.

5/29/2007

Caminata por una ciudad más humana


La Alianza Pro Ciudad invita a todos los ciudadanos interesados en defender su patrimonio histórico y cultural a participar en la primera caminata "Camina por tu ciudad" a realizarse el domingo 3 de junio a partir de las 8:00am.
El evento iniciará su recorrido en la Iglesia del Carmen, tomando luego la Vía Federico Boyd, Avenida Balboa hasta llegar al Mercado del Marisco.
El propósito de la actividad es llamar la atención de las autoridades y el público en general sobre la acelerada destrucción de los tesoros arquitectónicos en los barrios de Bella Vista y la Exposición, víctimas de un desarrollo urbano sin planificación y la especulación inmobiliaria.
En los últimos años se ha desatado en Panamá una fiebre de la construcción encaminada a la edificación de grandes moles de concreto y vidrio en el corazón de la capital, las que no guardan relación alguna con nuestra realidad climática, energética y poblacional. En apariencia, tal auge nos viste con la imagen de un primer mundo, sin embargo y dado que no existen controles para mitigar la huella ecológica que ofrecen, comprometen la calidad de vida, los recursos y servicios públicos tanto de sus residentes como del resto de los ciudadanos que transitan, viven y trabajan en esta área.
Bella Vista y La Exposición fueron barrios creados con sentido humanísta, calles amplias, veredas arboladas y baja densidad, para que en la actualidad y de forma paradójica, se ofrezcan a los compradores dichas bondades, destruyéndolas, junto con la continuidad estética y la estructura de la comunidad.
Para conocer más sobre el tema, visite:
  • El blog de Documentación y Conservación del Movimiento Moderno en Panamá (DOCOMOMO)

5/03/2007

La necesidad de lo sostenible


La necesidad nubla el entendimiento y la frustración ante la escasez de frutos tras nuestros esfuerzos obligándonos a tomar decisiones en función de satisfacer requerimientos inmediatos (comida, techo), limitando nuestra visión hacia el futuro y asumiendo posiciones conformistas sustentadas por quienes se benefician de nuestra ignorancia y falta de voluntad.
En democracia, el poder que ejercen quienes por decisión electoral o relación laboral nos dirigen se debe al pueblo, no por suerte o capricho sino porque la visión de quienes se hacen llamar líderes se nutre de los sueños y esperanzas de aquellos que de una u otra forma los apoyan en una supuesta búsqueda de un mejor país.
Esta fuerza es la que debe mover los engranajes del desarrollo, la suma de voluntades disímiles que nos permitan como colectividad obtener beneficios que puedan tanto aplacar la miseria en la que viven más de los que nos atrevemos a contar, sino que también cimiente una sociedad realmente equitativa y capaz de ofrecer al ciudadano un horizonte al que aspirar.
Hoy en día es fácil dejarse llevar por la apariencia que Panamá ofrece ante el mundo; una aparentemente pujante metrópolis, en donde las edificaciones se multiplican en contra de las más básicas consideraciones estéticas, sociales y de servicios; el boom de bienes raíces tanto en la capital como en los focos del turismo masivo a limitado al ciudadano común al acceso y disfrute de lo que se supone que en última instancia es nuestro más preciado bien, la tierra, la muy cacareada patria, problema que se convierte en un reflejo de cómo se dilapidan los recursos del país sin mediar un plan unificado de desarrollo.
Todo el bombardeo mediático no puede ocultar que las millonarias inversiones no atraerán de facto la inversión extranjera sino a jubilados que desean ahorrar lo más posible viviendo en una economía dos o tres veces más acomodaticia que la propia, mientras que la clase media y baja, los que producen, es desplazada a las afueras incrementando sus costos de servicios y luchando sin forma de ganar contra el tráfico y la insoluble situación del transporte público.
De esta forma, la clase obrera quien se supone debe estar en crecimiento ve sus ganancias mermadas, a su vez, el boom no prevé o prefiere ignorar lo más obvio: los terrenos sobre los cuales se construyen las moles no son infinitos y la especulación ha creado y alimentará un sistema de lujos que para poder mantenerse encarecerá todo lo que le rodea (ya que no los producimos) en amplio contraste con la situación de la masa, que no encuentra en sus dirigentes una solución a sus problemas.
Para que se dé un desarrollo sostenible los insumos deben poder llegar a la mayoría sea en forma de empleos a largo plazo, la mejora de los servicios públicos y abataramiento de la canasta básica, de otra manera solo servirá para separar más a ricos y pobres con las conocidas consecuencias de inseguridad, desempleo e incremento del costo de la vida.