8/05/2007

Ojo que no ve

A diferencia de lo que su brillante superficie muestre, la ciudad de Panamá no es la meca de la arquitectura centroamericana, sino un muestrario de los sueños de los promotores de bienes raíces. Aunque las torres de concreto se multiplican con los meses, sus idílicos paisajes de verdor y solitario destaque solo existen en el papel, donde rodeados de repetidos epítetos apreciativos ponen en duda del lector atento su sustancia, su veracidad.
No me engaño, entiendo que los negocios necesitan y se valen de todos los mecanísmos para convencer al cliente sobre la superioridad de su producto frente al del competidor, pero es también deber del comprador hacerse de la mayor cantidad de información que el brillo y perfección de la imagen no muestra. Es decir:
  • Si el edificio se encuentra en el centro de la ciudad, ¿acaso esta milagrosamente exento de la presión del tráfico que ya de por si ahoga nos ahoga a cualquier hora del día?
  • Si es cierto que la ciudad vive el zenith de una fibre de construcción, ¿no significa esto que la concentración de edificaciones en una misma área hará que la maravillosa vista prometida sea solo la del edificio vecino?
  • Si lo que se quiere emular en nuestra pequeña ciudad es un Miami, ¿Acaso es porque de alguna manera el fiasco que ha resultado ese mal ejemplo se remendó de ayer para hoy?
Al final, no hay peor ciego que quien no quiere ver y -como dice mi madre-, cada uno sabe donde amarra el caballo. Dése usted por enterado. You have been warned.
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