8/27/2007

Transmigraciones

La absurda y sin embargo algo simpática idea del gobierno chino al exigir el registro de budistas por reencarnar parece el argumento de algún antiguo cuento o fábula que espera finalizar en enseñanza moral, un koan a resolver, pero que necesita para nosotros, los occidentales, una ayuda contextual. Buscando en la red pude encontrar lo siguiente:
  • En el hinduísmo, el alma -atman- es inmortal y la muerte de su envase carnal provoca su transmigración a otro cuerpo, este proceso se repite indefinidamente (samsara) hasta que el individuo -por medio de la práctica espiritual- logra alcanzar un estado donde se libera de los deseos mundanos y no reencarna sino que se une con el Espiritu Supremo (Brahman).
  • Buda toma este concepto y lo adapta, estableciendo que no existe el alma. En su lugar, los aspectos o agregados (skandhas) de la persona son como la flama de una vela que extingue para encender la siguiente. No hay un alma irreductible, sino una transformación.
Este orden esta predicho para la mayoría de los seres humanos, sin embargo no aplica para los lamas o maestros espirituales del budismo tibetano, especificamente en el Pachen Lama y el Dalai Lama, segunda y primera autoridad de esa rama del budismo, quienes tras su muerte, transmigran hacia su siguiente encarnación. El nuevo Pachen o Dalai es "reconocido" en un niño -hasta hoy tibetano- por su contraparte viviente, asegurando que la linea de sucesión no sea rota por la muerte.
Hace ya algun tiempo el gobierno chino tomó en custodia al nuevo Pachen y espera con esta ley hacerse del nuevo Dalai una vez fallezca. Pero ya Tenzin ha declarado que renacerá en una persona fuera de China o Tibet o bien no renacerá, finalizando el ciclo establecido desde el 5° Lama.
Tomo aquí un desvío para comentar sobre la sonada difusión de la correspondencia de la Santa Madre Teresa, donde
expresa sus dudas sobre el amor de Dios, su fé y vocación.
Lo que me pregunto en este punto es, ¿qué objeto tiene cuestionar la santidad o valor de una creencia u otra (o sobre la otra)?
Pensemos entonces que si Tenzin elige no renacer, dentro de su creencia él ya habrá triunfado sobre sus opresores, incluso si decidiera hacerlo en alguna persona lejos de la autoridad del gobierno chino.
Por otro lado, encuentro difícil debatir la magnitud de la obra de la Madre Teresa (juicios valorativos van y vienen, me limito a pensar si YO tuviese siquiera la voluntad de hacer su trabajo por medio día) y pienso que su entrega es la respuesta positiva a sus dudas, que al ser tan característicamente humanas, nos permiten un atisbo a la naturaleza de la santidad.

Al final p
ara el creyente, sin importar su denominación, encuentra que los caminos hacia Dios son muchos e ignotos; pero no hay duda de que en gran medida sino en toda somos dueños de nuestras vidas, decisiones y consecuencias. No sé que moraleja podamos extraer de estas historias pero seguramente las podremos aprender si tenemos los ojos -y el espiritu- bien abiertos. He allí nuestra transmigración.
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