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11/01/2007

Más que números

Si usted puede leer este post, pertenece a una élite que disfruta de un recurso que la gran parte de la población mundial solo ha escuchado o bien, desconoce: 885 millones de personas en el mundo son analfabetas y dos tercios de ese número son mujeres (UNICEF). ¿Qué tanto beneficio puede extraerse si no sabe leer y mucho menos si casi todo el contenido está en inglés? Inclusive, la mayor parte de las páginas estan dedicadas al espectáculo y otras sofisticaciones sin utilidad para el pobre. Por supuesto, discrepo sobre la idea de que sus perspectivas de progreso puedan ser satisfechas por medio del acceso a computadoras o la Internet; esta es una falacia alimentada por la continua ignorancia sobre las verdaderas necesidades que les aquejan, un enfoque paternalísta que reparte a regañadientes las migajas de un progreso que los considera una carga. Mientras que las autoridades se empeñan en implantar la tecnología más llamativa en el último pueblito de la coordillera, se amedrentan ante el desafío de ofrecerles medios que les permita desarrollarse de forma independiente y si no igualitaria, al menos digna.

Es muy fácil dejarse llevar por la imagen de conectividad y universalización que caracteriza al mundo virtual, pero casi nada de lo que en este escaparate se exhibe puede ser adquirido por "casi la mitad de la población mundial, unos 2.8 billones, vive con menos de 2 dólares al día, mientras que 1.1 billones subsiste con menos de 1 dólar" (BANCO MUNDIAL). Los motores que mueven esta actividad no dejan de ser económicos y sus innovaciones persiguen captar clientes. Es discutible dirán, que tener la información al alcance es en si un poder y depende del individuo o su organización tomar ventaja o no de él, pero ¿acaso las unidades de intercambio y sus ponderaciones mágicamente nivelan productor primario y empresario, eliminan aranceles amañados o mueven mercancías?

La economía globalizada requiere de una revolución de los métodos tradicionales de producción y distribución, pero la teoría económica no puede hacer competencia a la falta de voluntad o la avaricia que el capitalísmo sin responsabilidad implica. En este sentido, la red no es más que un reflejo del mundo real: ¿Revolución? no más allá de nuestras narices.

8/21/2007

Cuando el proyecto reemplaza a la planeación

El International Herald Tribune publica en su edición del día 20 un artículo titulado "Architects aren't ready for an urbanized planet" donde se aborda el problema de la falta de planeamiento urbano en los países en desarrollo, señalando como una de sus causas la aplicación de modelos del primer mundo sobre el tercero:

"Much of the urban growth of the 21st century is taking place in the developing world, but many of the theories of how cities function remain rooted in the developed world," -Ananya Roy

Uno de los entrevistados hace la siguiente observación sobre los efectos sociales de una ciudad que amurallada se percibe como insegura:

"If the present trends continue," said Hasan, "the rich-poor divide will worsen, evictions will increase and a sense of exclusion will grow stronger, with not only the poor but also the rich living in ghettos, the rich surrounded by armed guards and security systems."

Planeamiento es la palabra clave, en vez de atacar las raíces de los problemas sociales, como lo es el desempleo, se iguala con la inseguridad y el crimen, penalizando y segregando la población no pudiente: la estigmatización de la pobreza.

6/08/2007

Comprometidos por Panamá

El consenso en un país como el nuestro es difícil de encontrar, las influencias y diferencias culturales aunadas a un alto sentido de la identidad nos hacen campo fértil a una miríada de opiniones defendidas por personas de diferentes estratos socioeconómicos; lo que no varía y nunca debe enflaquecer es nuestro amor por Panamá, reflejado en la concertación de sus fuerzas e intereses.

Como ocurre con otras asociaciones ciudadanas, los esfuerzos que viene realizando la Alianza Pro Ciudad están encaminados a concretar un plan de desarrollo urbano que sea:

  1. Lógico: basado en la consideración de todos los elementos, sus causas y efectos. Resultado de la razón y no de la improvisación.
  2. Humanista: ponderando la necesidad de espacios públicos naturales y no los puramente comerciales. Que tome en cuenta nuestra historia y herencia.
  3. Integral: que ofrezca perspectivas de crecimiento real, sin menoscabo de la Naturaleza o los servicios y que pueda ser aplicado no sólo en la capital sino en el resto del país.

El día domingo se patentizó el apoyo a tales objetivos, cuando la caminata promovida por la Alianza y que contó con la asistencia de los residentes de las áreas que podrían verse perjudicados por la construcción de una planta de clínquer, ambientalistas, urbanistas e inclusive, aquellos preocupados por el tabaquismo, recorrió una de las áreas más afectadas por el actual boom inmobiliario, exigiendo una ciudad que se desarrolle, que crezca, ponderando primero al Hombre antes que al cemento.

Hay que entender que tenemos que defender nuestro patrimonio antes que se pierda, una ciudad que se enorgullecía de su verdor y que esta amenazada por los efectos de la especulación, reglamentaciones laxas y autoridades que sólo se preocupan por los ingresos generados por los impuestos de construcción; intereses mezquinos bajo los cuales otras ciudades han perdido su carácter hospitalario y sobre todo, humano. ¿Cómo pretendemos ofrecerle a un extranjero una ciudad que terminará siendo inhabitable para nosotros?

Si un claro mensaje transmitió la caminata es que existen ciudadanos apasionadamente interesados en que no se destruyan sus valores naturales y culturales a cambio de una barata interpretación de los estándares de vida en otras latitudes, máxime cuando Panamá es sede de un evento de la OEA que busca promover alternativas energéticas volcadas hacia el desarrollo sostenible del área latinoamericana. Dos objetivos que tienen que coexistir si han de prevalecer.

El trabajo de concienciación es constante y un deber del panameño comprometido con el futuro del país. Todavía estamos a tiempo de enderezar el rumbo, entendamos que no es posible avanzar con paso firme sin un plan, una idea clara del Panamá con el que todos podamos soñar.

5/03/2007

La necesidad de lo sostenible


La necesidad nubla el entendimiento y la frustración ante la escasez de frutos tras nuestros esfuerzos obligándonos a tomar decisiones en función de satisfacer requerimientos inmediatos (comida, techo), limitando nuestra visión hacia el futuro y asumiendo posiciones conformistas sustentadas por quienes se benefician de nuestra ignorancia y falta de voluntad.
En democracia, el poder que ejercen quienes por decisión electoral o relación laboral nos dirigen se debe al pueblo, no por suerte o capricho sino porque la visión de quienes se hacen llamar líderes se nutre de los sueños y esperanzas de aquellos que de una u otra forma los apoyan en una supuesta búsqueda de un mejor país.
Esta fuerza es la que debe mover los engranajes del desarrollo, la suma de voluntades disímiles que nos permitan como colectividad obtener beneficios que puedan tanto aplacar la miseria en la que viven más de los que nos atrevemos a contar, sino que también cimiente una sociedad realmente equitativa y capaz de ofrecer al ciudadano un horizonte al que aspirar.
Hoy en día es fácil dejarse llevar por la apariencia que Panamá ofrece ante el mundo; una aparentemente pujante metrópolis, en donde las edificaciones se multiplican en contra de las más básicas consideraciones estéticas, sociales y de servicios; el boom de bienes raíces tanto en la capital como en los focos del turismo masivo a limitado al ciudadano común al acceso y disfrute de lo que se supone que en última instancia es nuestro más preciado bien, la tierra, la muy cacareada patria, problema que se convierte en un reflejo de cómo se dilapidan los recursos del país sin mediar un plan unificado de desarrollo.
Todo el bombardeo mediático no puede ocultar que las millonarias inversiones no atraerán de facto la inversión extranjera sino a jubilados que desean ahorrar lo más posible viviendo en una economía dos o tres veces más acomodaticia que la propia, mientras que la clase media y baja, los que producen, es desplazada a las afueras incrementando sus costos de servicios y luchando sin forma de ganar contra el tráfico y la insoluble situación del transporte público.
De esta forma, la clase obrera quien se supone debe estar en crecimiento ve sus ganancias mermadas, a su vez, el boom no prevé o prefiere ignorar lo más obvio: los terrenos sobre los cuales se construyen las moles no son infinitos y la especulación ha creado y alimentará un sistema de lujos que para poder mantenerse encarecerá todo lo que le rodea (ya que no los producimos) en amplio contraste con la situación de la masa, que no encuentra en sus dirigentes una solución a sus problemas.
Para que se dé un desarrollo sostenible los insumos deben poder llegar a la mayoría sea en forma de empleos a largo plazo, la mejora de los servicios públicos y abataramiento de la canasta básica, de otra manera solo servirá para separar más a ricos y pobres con las conocidas consecuencias de inseguridad, desempleo e incremento del costo de la vida.