10/10/2008

El mundo pertenece a Centeotl

Desde el tamal hasta la soda o jugo con la que lo bajamos, en la leche y la carne de las vacas que se alimentaron con él, el cereal, el yogurt, en la cubierta crujiente del nugget de pollo (alimentados con él), su color y el aceite donde se cocina, todo tiene algo de maíz.

Inclusive donde no nos imaginamos, la cerveza, en el plástico y adhesivo que une las cajas, la crema del café, los pasteles, el ketchup, la margarina, mayonesa, mostaza y la glucosa con la que se hace la pastilla de menta, algo tiene de maíz.

Centeotl, también conocido como Xilonen, "El peludo". Hijo de Tlazolteotl. Su aspecto dual femenino es Chicomecóatl, "Siete Serpientes". El culto a Chicomecóatl, sobre todo durante el periodo cultural medio, se centraba en el mes Huei Tozoztli ("del ayuno pronlongado") que se sitúa en septiembre. Entonces los altares de las casas eran adornados con plantas de maíz y en los templos se bendecían sus semillas, mientras le era ofrecida en sacrificio una muchacha decapitada que representaba a la diosa, cuya sangre se vertía sobre una estatua de Chicomecóatl mientras que con su piel, una vez deshollada, se vestía un sacerdote.

En los códices aztecas tenía pintados de rojo cuerpo y rostro y con los atributos de Chalchiuhtlicue, como su tocado (una especie de mitra de papel) y pequeñas líneas sobre sus mejillas. En las esculturas lleva en cada mano una doble mazorca de maíz.
Otras de sus representaciones son:
  • Una muchacha llevando flores acuáticas.
  • Una madre que lleva a cuestas el sol como protección.
  • Una mujer cuyo abrazo supone una muerte segura.
con material de wikipedia, Michael Pollan (El dilema del omnivoro)


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