7/10/2009

Nada de cosas raras

TRABAJAR, fue la conclusión unánime tanto de los asistentes al foro "Cultura y Desarrollo Nacional" como de la nueva directora del INAC; consigna que también sirvió de respuesta inconcluyente sobre la posible fusión del INAC dentro del IPAT. Es decir, la pregunta se hizo de forma directa, pero en sí, sin explicaciones adicionales, apunta a que todo el esfuerzo que realizan tanto artistas como administrativos, debe continuar sin importar el destino de la institución. Se prometieron mesas de discusión pero es el Jefe quien decide (¿decidió?). Business as usual.
Una posición loable, valiente tal vez, departe de quienes ya conocen los sacrificios que implica una vida artística en Panamá, pero que augura tiempos de vacas flacas para aquellos que no se apeguen al perfil de lo que la directora se refirió como proyectos artísticos que no tuviesen un éxito garantizado ( o algo por el estilo ). Esto no es el Tate.
Por otro lado y aunque entiendo a que cada uno interpreta el papel que la vida le da, los promotores culturales en la mesa tal vez aportaron sin querer uno que otro clavo al ataúd cuando hablaron sobre los logros por medio de la gestión privada. No monetarios, sino artísticos, argumento que poco ayuda si se desea "venderle" al gobierno la idea de que la cultura da plata o de alguna manera previene el crimen y alimenta el alma (no hay que decirles eso, tienden a reaccionar violentamente ante los temas metafísicos, shh).
Me gustó el planteamiento de Olga Sinclair, tanto en forma como en contenido, de matar el monstruo del INAC para que renazca como Ministerio de Cultura. El Zen nos dice que si encontramos al Buda en el camino, debemos matarlo, significando que la conceptualización del Todo es inasible; el problema acá es que tal vez el monstruo ya esta muerto y solo estamos pateando el esqueleto.
¿Qué pasará ahora? ¿Qué acciones concretas y de éxito garantizado se pueden realizar para salvar no la institución sino la cultura de un futuro más incierto? ¿Será que veremos artistas cerrando calles? En lo personal me gustaría participar de algún happening. La cantidad de interesados -afectados- fue sorpresivamente grande, pero, ¿existe la convicción, la pasión, para continuar la lucha? ¿Podemos hablar de ella como una "manifestación artística"? Y de ser así, ¿existe un público para ella?

Prefiero ver un sermón que escucharlo, y prefiero que alguien camine conmigo a que solo me muestre el camino - Edgar Guest

La progresiva pero firme eliminación de la cultura como tema de interés nacional empieza en la supresión de las materias humanísticas en las escuelas, pero los estudiantes pueden visitar y sumarse a los turistas, que recorren el Casco Antiguo en busca de algún viso de ese Panamá que fue, en donde se construyó un Teatro Nacional o Museo Reina Torres de Araúz; entre el pasmo y la nostalgia queda al resto, intentar recordar donde perdimos el camino.
Publicar un comentario