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8/04/2009

La Actividad Ideal de la Vida

Mientras aún se mantiene en duda el posible anexo del Instituto Nacional de Cultura al IPAT, ocurre una situación que puede darnos luces en cuanto a cual va a ser el norte de las decisiones gubernamentales en materia de promoción o preservación de la cultura: el uso futuro de la embajada americana (Avenida Balboa, al lado del Hospital Santo Tomás).
En varias encuestas públicas se ha propuesto establecer un museo de artes plásticas, lo cual me parece perfecto dado que:
1. La nueva cara de la ciudad, la Cinta Costera, se complementaría con una "casa" que albergue las más importantes expresiones plásticas del país.

2. La administración de Belisario Porras y el comité organizador de la Exposición Mundial del 1916 ya había planeado en el área (Calidonia) un edificio para tal propósito, El Pabellón de Bellas Artes, pero la idea no prosperó entonces. Hoy en día es una de las oficinas de la Procuradoría, al lado del Parque Porras.
3. No existe museo similar en todo el país y el de Arte Contemporaneo es privado.
4. Panamá no tiene historia de arte, al menos no compilada y estudiada. Un museo-patronato-instituto-curadoria debería encargarse de este trabajo.

Sin embargo, también escuché al Sr. Ministro de Economía y Finanzas decir que esta bien podría ser la nueva sede del Banco Nacional o algo así. No me parece, y de seguro ellos pueden conseguir un local más apropiado con los fondos que manejan. Al parecer, la cultura, seguira apeada a donde no moleste a Don Dinero.


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7/10/2009

Nada de cosas raras

TRABAJAR, fue la conclusión unánime tanto de los asistentes al foro "Cultura y Desarrollo Nacional" como de la nueva directora del INAC; consigna que también sirvió de respuesta inconcluyente sobre la posible fusión del INAC dentro del IPAT. Es decir, la pregunta se hizo de forma directa, pero en sí, sin explicaciones adicionales, apunta a que todo el esfuerzo que realizan tanto artistas como administrativos, debe continuar sin importar el destino de la institución. Se prometieron mesas de discusión pero es el Jefe quien decide (¿decidió?). Business as usual.
Una posición loable, valiente tal vez, departe de quienes ya conocen los sacrificios que implica una vida artística en Panamá, pero que augura tiempos de vacas flacas para aquellos que no se apeguen al perfil de lo que la directora se refirió como proyectos artísticos que no tuviesen un éxito garantizado ( o algo por el estilo ). Esto no es el Tate.
Por otro lado y aunque entiendo a que cada uno interpreta el papel que la vida le da, los promotores culturales en la mesa tal vez aportaron sin querer uno que otro clavo al ataúd cuando hablaron sobre los logros por medio de la gestión privada. No monetarios, sino artísticos, argumento que poco ayuda si se desea "venderle" al gobierno la idea de que la cultura da plata o de alguna manera previene el crimen y alimenta el alma (no hay que decirles eso, tienden a reaccionar violentamente ante los temas metafísicos, shh).
Me gustó el planteamiento de Olga Sinclair, tanto en forma como en contenido, de matar el monstruo del INAC para que renazca como Ministerio de Cultura. El Zen nos dice que si encontramos al Buda en el camino, debemos matarlo, significando que la conceptualización del Todo es inasible; el problema acá es que tal vez el monstruo ya esta muerto y solo estamos pateando el esqueleto.
¿Qué pasará ahora? ¿Qué acciones concretas y de éxito garantizado se pueden realizar para salvar no la institución sino la cultura de un futuro más incierto? ¿Será que veremos artistas cerrando calles? En lo personal me gustaría participar de algún happening. La cantidad de interesados -afectados- fue sorpresivamente grande, pero, ¿existe la convicción, la pasión, para continuar la lucha? ¿Podemos hablar de ella como una "manifestación artística"? Y de ser así, ¿existe un público para ella?

Prefiero ver un sermón que escucharlo, y prefiero que alguien camine conmigo a que solo me muestre el camino - Edgar Guest

La progresiva pero firme eliminación de la cultura como tema de interés nacional empieza en la supresión de las materias humanísticas en las escuelas, pero los estudiantes pueden visitar y sumarse a los turistas, que recorren el Casco Antiguo en busca de algún viso de ese Panamá que fue, en donde se construyó un Teatro Nacional o Museo Reina Torres de Araúz; entre el pasmo y la nostalgia queda al resto, intentar recordar donde perdimos el camino.

7/04/2009

Nuevas rencillas

Entre los argumentos barajados en las discusiones sobre el INAC/IPAT he escuchado a algunos sugerir que la cultura es importante porque aleja a los jóvenes del crimen. Si es así como se piensa defender la independencia de la entidad y aún más profundamente, la relevancia de la cultura como elemento formativo de individuo, estamos perdidos.

El arte es la expresión última de un conjunto de elementos eminentemente humanos: inspiración, técnica y pasión, esa forma de conocimiento que nace del corazón y es templada por la visión estética del creador. Aunque estoy seguro que nuestras cárceles albergan alguno que otro buen artista, dudo mucho que la estrategia cultural de un país deba basarse en la cantidad de maleantes que saca de las calles.
¿Acaso Rodín esculpió sus obras para distanciarse de "viejas rencillas"? ¿Será que el único arte que vale la pena sale del "guetto"?
De ser así, justamente es el tipo de cultura que obtendremos.

Ninguna decisión sensible puede lograrse tomando solo en cuenta el mundo que es, sino el mundo que será - Isaac Asimov

6/22/2009

Una bofetada a la cultura

He leído con estupor y luego disgusto, que el nuevo gobierno quiere poner en práctica una genialidad de la Patria Nueva: convertir al Instituto Nacional de Cultura (INAC) en una dependencia del Instituto Panameño de Turismo (IPAT, hoy ATP), supeditando aquello que nos hace panameños a los vaivenes de la actividad turística, lo que equivale a decir que la cultura es un producto para extranjeros.

Y es que al final todo se reduce al vil metal, como las actividades culturales no redituan millones al gobierno como ocurre con la venta del territorio nacional y sus recursos, entonces lo mejor es reducir costos (funcionarios, eventos,investigación, etc) y simplemente cobrar la entrada. Digo, ahí están las Bóvedas y la Torre de Panamá La Vieja, no van para ningún lado y esa es toda la cultura que necesitamos.

Si he de ser completamente honesto, nunca he considerado que ningún gobierno haya dedicado algun esfuerzo real, sea monetario o simplemente propio de la gestión, para la promoción de la cultura sino de si mismos, esa es la cultura de nuestros gobernantes y tristemente, la posición que el pueblo ha apoyado con el voto, sea por ignorancia o indolencia.

La Asociación Nacional de Escritores ha convocado a un foro para debatir el problema y Carlos Fong ha escrito una carta abierta a Martinelli denunciando la medida como la defunción de la cultura. ¿Es este el cambio prometido?