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8/24/2009

Cada uno habla de la fiesta segun le fue

A mi parecer, la Feria del Libro de este año resultó ser muy pobre. Una reunión de las principales librerías del país -de la capital, para ser exactos- ofreciendo las mismas obras a precios no muy diferentes a los encontrados en dichos establecimientos. Por otro lado, supongo que por la conocida afluencia de niños, han concentrado su oferta en acaparar al máximo el segmento de mercado de libros de cuentos y enciclopedias. Pedro Altamiranda escribió un caustico artículo en La Prensa sobre esto, tristemente pienso que lo que él ha aportado a la cultura, o más bien, al makeup cultural panameño, no es mucho mejor que lo que critica, lo cual demerita el mensaje en general, por muy acertado que este nos parezca. Por ejemplo, que Amazon y FNAC, se estan comiendo a las librerias de cemento, en función de precios y variedad.

Había dicho que mi objetivo este año era conseguir las obras de Cortázar, pues, al visitar el área de los autores argentinos encontré pocos volúmenes de ilustres desconocidos y nada de los maestros. Igual suerte corrí en los stands de México y el principal, Perú, donde hasta el folletín mas flaco era sujeto al tratamiento deluxe, encuadernados en lo que supongo era platino o piel de llama.
Supongo que las fuerzas del comercialismo son mayores que las de la difusión cultural per se, el objetivo se trastoca cuando lo más importante es que obra sea un bonito adorno a que pueda ser asequible al lector.
No puedo hablar de las ponencias, no tuve tiempo de escucharlas, espero que les haya ido mejor. Para recuperarme, asistí al BeatleMania Now en el Anayansi. Como dijo el amigo Billy, un facsimil competente.

Rescatados: Gentlemen of the Road y The Yiddish Policemen's Union por Michael Chabon, a un dólar en Gran Morrison, quienes esperan a que termine The Amazing Adventures of Kavalier and Clay, que adquirí a un muy buen precio en Dolega.

8/12/2009

Feria del libro 2009

Como vuela el tiempo. Comencé este blog hace un par de años con comentarios agridulces sobre la Feria o más bien, sobre si ese evento reflejaba de alguna manera un nivel superior de discurso cultural entre lo panameños. No tengo aún una respuesta, lo cual es "malo", pero ciertamente su continuidad y el entusiasmo general nos contagia, lo que por supuesto es "bueno".

Fuera de estos juicios simplistas, pero brutalmente acertados, al menos espero conseguir las obras básicas de Cortázar, con cuyos precios me aterran frecuentemente las librerías de nuestra ciudad (tres volumenes a $20 cada uno, sin contar Rayuela). ¿No es hora de declarar al señor tesoro de la humanidad y regalar sus libros como parte de una campaña masiva de alta culturización? ¿No? Supongo que tendré que romper la alcancía.

La quinta Feria del Libro inicia el 19 y termina el 23 de agosto de 2009 en Atlapa. El país invitado es Perú.

Y hablando de Atlapa, tengo entendido que lo van a vender como hotel o casino (malo), harán otro al lado del Figali (lejos, malo), el doble de grande (muy bueno). Pero supongo que será accesible por el metro (requetebueno, si es que lo hacen). Amanecerá y veremos la bruma.

Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca - un bibliotecario argentino que se figuraba skald, héroe-villano pampero, inmortal, tigre, tú y yo.

5/25/2007

Subtextos del Mundo Light

Desde que inició la Feria del Libro en Panamá, el balance de la experiencia tiende a evaluarse más o menos así:
  1. Concurrencia (estadística).
  2. Volumen de venta (económica).
  3. ¿El panameño lee o no lee? (filosófica).

Es fácil determinar las dos primeras variables, la tercera, la de peso (y que no necesariamente tiene que ver con la Feria), es la que nos interesa.

Los números indican que hay una cantidad respetable de lectores interesados en asistir a un evento que pondere la palabra escrita, nos permita codearnos con compañeros del arte de la lectura y por supuesto, llenar las bolsas con libros a precios asequibles, sean las ultra-promocionadas obras de moda, los clásicos o los inconseguibles (demasiados de los primeros, poco o nada de los últimos). Pero, ¿por qué dudamos si se extrae algo de provecho de esta fiesta literaria?

A mi parecer, el problema es que Panamá no tiene pinta de un país leído, cultivado y alimentado por los frutos de la lectura; donde las opiniones de sus dirigentes –en estricta teoría, sus más preparados representantes- dejen entrever la influencia de los grandes (o medianos) pensadores, toda declaración es una reacción y las decisiones de importancia buscan únicamente un beneficio inmediato. Tampoco los que dicen ser sus oponentes parecen poseer las herramientas para montar una ofensiva contra la desfachatez institucionalizada. Es el reino del juega vivo, donde toda idea se trunca por el interés mezquino.

Los medios de comunicación poseen más poder para acaparar la atención de la masa que las instituciones culturales - y son los primeros en sonar la voz de alarma sobre la situación-, pero esto debe ser más cargo de conciencia que interés por solucionar el problema ya que cualquier arruga de intelectualidad en la uniformidad a la que nos someten es rápidamente planchada. No es posible el doble discurso pues entra en conflicto con el mensaje idiotizante que nos hacen tragar.

Dejando a los grandes a un lado, la pregunta es, si somos tan leídos, ¿por qué la actitud de borregos?

Se espera que cierta sabiduría se adquiera por la experiencia sino por la lectura, nuestra historia cíclica nos dice que la lección no ha sido aprendida.

Los que han arrancado los ojos al pueblo les reprochan su ceguera - John Milton.

5/21/2007

Cual escrito sobre cuero de oveja


Me arrepiento de no haber comprado al menos uno de los dos volúmenes de cuentos de Cortázar que encontré en la Feria del Libro, con diferentes tipografías por cuento e ilustraciones o fotos –aparentemente- inconexas. La calidad de Cortázar como escritor es innegable, y al argumentar así la presentación de sus historias uno verdaderamente obtiene más de lo que ha comprado. Llamémosle multimedia a medias.

Hay quienes dirán que alguien del calibre de Julio no necesita de artificios para su apreciación, pero a la vez, no todo lector “capta” esos detalles que diferencian y hacen especial a un escritor de forma inmediata.

Este es el meollo del asunto: en un mundo donde miles de nuevas obras son publicadas al día, el arte de la lectura esta amenazado o hasta reemplazado por la Internet, las casas editoriales necesitan tomar ventaja de esos elementos que hacen única la palabra impresa sobre papel. Hasta que nos acostumbremos a leer libros en formato electrónico.

La Historia nos dice que previo a la invención de la prensa el acceso a los libros era un privilegio, pocos podían costear el trabajo de un manuscrito iluminado pintado sobre vellum de oveja por tipos que luego de terminarlos se quedaban ciegos por el esfuerzo. A raíz de este avance, se democratizó la lectura y multiplicó la disponibilidad de temas. Internet se apunta como la siguiente etapa, hoy podemos encargar de cualquier parte del mundo las obras más oscuras o ediciones especiales que se nos ocurran (De pronto podría conseguir esos libros de Cortázar por Amazon).

Pero seamos realistas, aunque en apariencia es así, en la Internet no esta “todo” y el día en que sea viable el acceso completo a obras por éste medio esta lejos. Hay consideraciones de derecho de autor e inclusive ecológicas (árbol-papel) que deben resolverse. Aparte, los que podemos utilizar la red somos minoría y sin una guía es fácil extraviarse.

Dejando atrás nuestras preocupaciones, podríamos imaginar una edición personalizada* de Cronopios y Famas, con fotos de conocidos que encarnen dichos arquetipos. Suena a una Esperanza, pero en realidad es un Cronopio.

*Luego de escribir el post me acordé que esto ya existe: www.lulu.com


Imagen de Julio Cortazar cortesía de Diego Manuel Rodriguez