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10/17/2008

Santuario en Chile y lodazal en Panama

Esta semana en Chile se aprobó de forma unánime la adesión del país a la iniciativa de corredor internacional ballenero. El parlamento ya envió al Ejecutivo la ley ratificada y se espera su publicación en pocos días. La reglamentación incluyó directrices que buscan salvaguardar el paso de los cetáceos por las aguas territoriales chilenas.
Acá en Panamá, la ley que permite la pesca con redes de arrastre en las inmediaciones del Parque Coiba y que los padres de la patria se habían comprometido a derogar, se ha convertido en arena movediza dada las presiones de los grupos económicos cuyos intereses se ven amenazados y la politiquería de quienes en su momento se hicieron de la vista gorda ante semejante estupidez. El problema se complica por las prevendas que los diputados quieren introducir a modo de salvaguardar la devastadora actividad en las aguas territoriales panameñas.




10/02/2008

Mes de los Oceanos

En el fin de semana asistí a una presentación de Gabriel Despaigne (ASVEPA) sobre la posición del gobierno panameño de no apoyar a los países balleneros, dentro del marco del "Mes de los Océanos" . Dicha disposición reversa políticas anteriores que si lo hacían; Despaigne categorizó el asunto como un logro conservacionísta, pero advirtió que se requiere una vigilancia constante para que las disposiciones se cumplan e inclusive, habló de los actuales esfuerzos por crear un corredor marítimo que garantize santuario a los cetáceos desde Alaska hasta la Patagonia, en ambos océanos.
En la columna de opinión de la Prensa, Despaigne, amplía el tema hacia la necesidad de proteger las áreas costeras como parte de una estrategia conservacionísta coordinada entre todas las entidades, tanto gubernamentales como independientes:
El relleno de las áreas costeras y el acaparamiento de servidumbres en los
litorales (playas, manglares, accesos y vistas costeras marinas) limitan el
derecho ciudadano a disfrutar de las bellezas escénicas oceánicas y las
posibilidades recreativas que contribuyen a la renovación psicosocial de la
población laboral y de la familia panameña. Pongamos fin al abuso.
Pienso que lograrían resultados más definitivos, de mayor alcance y menos propensos a la politiquería e influencia de poderosos sectores económicos, si estos esfuerzos se unificaran entre TODAS las asociaciones conservacionístas y con una mayor participación de los ciudadanos comunes. Hay que crear conciencia sobre estos temas, una que prevalezca más allá de los cambios de gobierno y que tenga como objetivo final una optima convivencia Hombre-Naturaleza. Es la única que tenemos.




12/31/2007

Abrazando una ballena

Treehugger informa que Japón decidió suspender la caza de ballenas jorobadas, proyectada para este año, hasta la próxima reunión de la comisión ballenera internacional en Junio de 2008.
Esta medida parece no extenderse a otros tipos de cetáceos, pero al menos representa un respiro para una de las criaturas más increíbles que aún habitan la Tierra.
Aunque estoy en contra de la caza de ballenas, me cuesta condenar por completo al Japón, ya que me confieso admirador del país del Sol Naciente y ese conocido contraste entre lo tradicional y lo muy nuevo, una coexistencia frágil pero viable, si uno conoce quien es y lo que quiere.
Tal vez allí está el meollo del asunto, uno que de alguna manera refleja las tensiones culturales y sociales que vive el Japón actual, por un lado, se resiste a renunciar a una costumbre que consideran les define, y por tanto conciben como un derecho inalienable y por el otro, igual que los alemanes, sufre las secuelas de la estigmatización de la Segunda Guerra mundial, la propaganda bélica y su derrota, lo que les coloca en una posición de escrutinio constante y que teme lo peor de ellos. Situación exacerbada, en especial cuando se esgrimen argumentos de nacionalismo y poco creíbles excusas sobre estudios científicos, en clara oposición a las actuales tendencias conservacionístas que nos urgen a preservar la dilapidada diversidad biológica oceánica.

El gobierno gringo (!) hace años que convino con sus pueblos indígenas de tradición ballenera, una "cuota" o derecho a la actividad, siempre y cuando se observen las estadísticas poblacionales y la "necesidad" de subsistencia. Similares acuerdos son los que permiten a Noruega y Japón llevar a cabo la actividad muy a pesar de las sonadas críticas. En último análisis, de las razones exhibidas solo son justificables -hasta cierto punto- en aquellas que persiguen la preservación de la "cultura", porque no es posible respaldar el argumento de la subsistencia en pueblos-países conocidos por su desarrollo socio-económico.

La cultura no es solo el pasado, esta debe adaptarse sin perder de vista la exaltación de los valores humanístas y la supervivencia de la sociedad que originó. El mundo y sus recursos se hacen cada vez más pequeños, si hemos de construir un futuro de calidad para nuestros hijos, tenemos que comprender que intransigencia es fatal y el compromiso, parte importante de la continuidad y el aprendizaje.