12/04/2007

Panama a la venta, donde esta y como esta

Esta semana, El diario La Prensa reportó como los intrépidos inversionístas de la planta de clinker en Rodman han logrado circunavegar los escollos legales, la oposición de los grupos ambientalístas y vecinales, estudios de impacto y el sentido común, para lograr que la Junta Directiva de la ACP les permita construir su soñado proyecto.
El asunto me recordó un "sonado" artículo, "El Imperio Panameño" de Cesar Monje para el diario La Nación de Costa Rica. En resumen, enuncia trilladas expresiones como "tambor batiente", "quién dijo miedo" y la "Singapur de Latinoamérica" para alabar la facilidad con la que país se tasajea al gusto de los inversionistas.

Pero, ¿dónde están los beneficios? Cegado por los dólares, yenes y euros que parecen llover sobre el istmo, no dedica ni un párrafo a los costos sociales y ecológicos de tales Megafumadas. Hacer trueque con nuestros tesoros para obtener la apariencia de país desarrollado demuestra la ignorancia y juega-vivo de quienes deberían velar por los intereses del pueblo, planificando, mitigando o inclusive rechazando los proyectos que -dada la experiencia en otras latitudes- nos pueden perjudicar.

El artículo finaliza lamentando la falta de celeridad con la que el gobierno tico ha tratado el tema de la remodelación de su aeropuerto internacional.

Unos días después leí que tanto Costa Rica como Nueva Zelanda aspiran a reducir al máximo posible las emisiones de carbón antes del 2030 (carbon neutrality), al favorecer la generación de energía renovable, la preservación y ampliación de las áreas boscosas. Casi esta de más decir que tal objetivo es realmente visionario y un triste contraste con nuestro cada vez más gris Panamá.

Es claro que todos deseamos mejores días para nuestro país, pero es hartamente evidente que muy poco de los millones que generan estos Dubaisismos llega a la mayoría pobre o miserable, alivia los males colectivos, como el transporte, el alza de la canasta básica, la falta de insumos para la Caja del Seguro, etc. Hipnotizados por el brillo y las promesas, aceptamos las migajas que caen de la mesa, quejándonos de las circunstancias y gobernantes, pero sin analizar a fondo las razones e intereses que permiten el abuso de nuestros derechos "a tambor batiente".
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