5/14/2008

Soñar con fuego

Otra vez, he despertado con la sensación de que mis ojos se han evaporado de sus órbitas.
En el año del Señor de 1327, El Concilio ordena secretamente la invasión y destrucción del Reino del Maligno en un esfuerzo por eliminar de raíz la perversión del Hombre.
Es así como me encontré marchando junto a quinientos soldados y religiosos por senderos ignotos, bajo montañas y océanos. El calor aumenta conforme nos acercamos a nuestro destino, las rocas hierven y se arremolinan en la lava.
Catorce semanas después arribamos ante las murallas de una fortaleza, colosales bosques de amatista rodean un volcán subterráneo; El Adversario instiga una cruenta batalla por la posesión de estas riquezas vacuas. Miles de ratas exterminan a los heridos.
Solo y perdido, me alimento de hongos y peces albinos, alucinando ser un demonio arropado por el fuego y la noche eterna.




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