5/21/2008

Reciclaje e impresoras desechables

Hace tres meses compré una impresora HP por $60+ dólares, el "kit" incluye un cartucho de tinta negra y otro de tres colores. Dos meses y medio después, sin darle mucho uso, tuve que cambiar el cartucho de tinta negro, costo: $23 dólares; supongo que el de colores ostenta un precio similar. Por tanto, la aritmética indica que la impresora, hierro/plástico/circuitos, vale unos $20 dólares.

Mientras que conversaba sobre el tema con un amigo, llegamos a la conclusión de que al ser más barata la impresora que la tinta que utiliza, a pesar de su complejidad y tamaño, esta resulta igualmente desechable. Y es que si la compañía insiste en que el cliente no recargue sus cartuchos porque supuestamente se daña el dispositivo ¿Acaso no resulta mejor a la larga, recargarlos y en caso de que ocurrir el daño, comprar una impresora nueva? Además, los costos y tiempos de reparación tienden a inflarse a medida que el equipo cae en la obsolescencia, es decir, cada año.
En nuestros días, tales estratégias de negocio van en contra de la consigna general -mundial- de RECICLAR. Las excusas que propagan las compañías sobre el recargue de tinta son infundadas y tan insostenibles como el mito de que los CDs grabados dañan los equipos. Si existe algún ápice de verdad en estas afirmaciones, entonces debe atribuirse una limitante o defecto al proveedor, quien debería velar por la calidad y tiempo de vida de su producto. Estos manejos enmascaran una práctica monopolista que a la vez lesiona la confianza del consumidor.

Lo apropiado -si es que realmente les interesara el bienestar del cliente- sería ofrecer servicios propios de recarga a precios competitivos. En lo personal, recurriré al reciclaje, es lo que dicta el sentido común.






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