3/11/2008

Zen Mix Tape Blues

Hace muchos años, me decía la profesora de Folklore -o como era conocido entonces, Típico- que yo no tenía oído ni para tocar radio, refieriendose a mi inhabilidad para coordinar tronco y extremidades durante los bailes a los que era forzado a participar. Sin quitarle méritos a esa antipedagógica apreciación, me pregunto si acaso tenía ella oído para crear un MIX TAPE de calidad? Pero primero, algo de historia.

Durante la edad clásica, cuando el disco de vinil era el formato reinante, el melómano obtenía su cuota de placer mediante la sucesiva reposición de los albumes o 45's en su tocadiscos, esto limitaba severamente como "armar" una selección variada, situación remediada con la llegada de las cintas, que aunque frágiles, brindaban la posibilidad del reuso, la replicación sin daño al original y lo más importante, se convertían en un lienzo donde el incipiente "arreglísta" podría crear una obra sónica, una combinación perfecta, un album personalizado acorde a sus gustos o ideas. Como comentario aparte, el cassette salió al mercado envuelto en la misma controversia que los actuales mp3, las disqueras erroneamente predijeron que las copias piratas de los LPs destruirían el mercado.

Pero la tarea de crear un mix tape no era tan fácil como parece -y es allí donde esta la gracia, por supuesto- ya que se debe escojer un tema y desarrollarlo utilizando elementos posiblemente disimiles, como por ejemplo temas instrumentales, baladas, rock, jazz e inclusive efectos ambientales, palabra hablada o silencios que den coherencia al mensaje que se desea transmitir: romance, humor, época, genero musical, etc. La fluidez entre las canciones era vital, pero se debía tomar en cuenta la necesidad de contrastes (para darle vida) y la longitud de las "caras" del cassette. Tal vez lo deseable es imitar es el estilo conceptual como un Dark Side of the Moon de Pink Floyd, un Bat out of Hell de Meatloaf o si buscamos algo más cerca, se me ocurre que las canciones dialogadas de Leonardo Fabio o el Asalto Navideño de Hector Lavoe.


Sin embargo, un mix tape NO debía ser un grandes exitos del artista X o constituirse solamente de instrumentales y aunque algunos incluían material impreso, líricas, ilustraciones y demás, no debia perderse de vista la razones de ser del mix: eclectico, autocontenido y circular. La meta final del compilador era la creación de una cinta que NUNCA aburriese o pasara de moda, una suerte de una máquina de movimiento perpetuo.

En la actualidad, el formato de cinta ha sido reemplazado por el CD -el cual tiene sus días contados- y similares de mayor capacidad, lo cual en su primera impresión puede parecer beneficioso, pero un segundo vistazo nos revela que el DJ puede caer en la fácil acumulación, cuando lo que convierte el mix tape en Arte es la remoción de lo innecesario hasta la revelación de lo esencial, el gusto por la música. Es un asunto Zen, profesora.

Otro día hablamos sobre un animal parecido: El disco de la isla desierta.

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